Mística de Internet

 

 

Someto mi existencia a la verdad

al disponer mi alma en tus cristales,

cuando poso mis nombres, más reales

que mi aliento, en tu ciega eternidad.

 

Persisto tenazmente en soledad,

en el tiempo sin penas y sin males;

mi letra circulando en tus canales

se funde con la vacua inmensidad.

 

Tu espejo salvador hoy me quebranta

y me digitaliza en mil pedazos.

Por creer tu quimera me deshago

 

en ti, voraz Gorgona que me espanta.

Tras disolver mi vida en tus retazos,

inquieta nada soy, boceto vago.

 

Marcos Santos Gómez

El mundo se postra para recibir la luz

 

 

Mira en la insolación la luz fatal,

borracho de langosta y miel silvestre,

espera que aquel fuego lo secuestre

y breve lo confunda en el final.

 

Campana que es la voz sin su metal,

salmodia que sublima lo terrestre,

señala a más de sí el rumor campestre,

que se incendia en el ritmo celestial.

 

Se enrosca cuando reza la materia,

espasmo, torcedura y posesión;

la inunda, la desploma, la hace seria,

 

aquello que refiere en su oración.

Taciturna se arroja a la miseria

por alcanzar la ardiente salvación.

 

Marcos Santos Gómez