Ráfagas de aliento náutico

Blog de relatos y poemas de Marcos Santos


 

Fue a morir con el sable y el bigote

por golpista, en el siglo diecinueve.

Porque el honor le inflama ya se mueve

y marcha al paredón como un Quijote.

 

Dirige con arrojo y de rebote

su propio pelotón con honra breve,

a sus órdenes el trago será leve

y afrontará las balas. ¡No el garrote!

 

“¡Con mano firme! ¡Al corazón!” Arenga.

Y ordena ¡Fuego!  Arrostra, así, la muerte

cual ángel que a la gloria lo transporta.

 

“¡Si tiene que venir, quiero que venga!”

Parece repetir su cuerpo inerte

fiel al alma que todo lo soporta.

 

Marcos Santos

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