Ráfagas de aliento náutico

Blog de relatos y poemas de Marcos Santos


 

Cierra los ojos Goethe dulcemente,

como soñando. El vino acostumbrado;

el fiel amigo atento; el fuego al lado

y el sol que se desangra en el poniente.

 

Retorna a su memoria el niño ausente

como un cachorro débil y asustado,

cual maniquí, cual alfeñique alado

puesto allí por un ángel de repente.

 

Lo ve montar mohíno el caballito,

su juguete, soñando sinfonías

en un lejano clave, en un palacio.

 

Un prodigio de aquel mundo marchito.

El poeta, que cuenta ya sus días,

disfruta cada trago muy despacio.

 

Marcos Santos          

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