Ráfagas de aliento náutico

Blog de relatos y poemas de Marcos Santos


 

Solo resta soñar aquella tarde,

y ver llorar al gran señor del mundo

tras visitar al cínico rotundo,

que renunció tranquilo y sin alarde.

 

En el fracaso mi esperanza arde

con la historia del pagano vagabundo,

sé que su ejemplo lúcido y profundo

es inmortal y el vencedor, cobarde.

 

El joven como un dios, feroz guerrero,

tras rechazar el sabio sus riquezas,

se supo esclavo y lo admiró sincero.

 

Volvió Alejandro luego a sus proezas,

siguió tomando el sol el perro austero.

Dos épicas de Grecia. Dos grandezas.

 

Marcos Santos Gómez

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