A Lovecraft


 

No debe ser mirado nuestro centro,

que vislumbraste allá en Nueva Inglaterra,

el núcleo material que alberga dentro

ocultos trascenderes de la tierra.

Un pozo de sustancia abominable

segrega su alquitrán lento y oscuro

tiñendo con su náusea detestable

el mundo, que se torna más impuro.

Todo ello obsesivo adivinaste,

el infinito horror de la materia;

tu desmedida prosa perfilaste,

cercado por la tenebrosa histeria.

En un rincón de Providence me esperas

hilando tras tu muerte mis quimeras.

Marcos Santos Gómez

Publicado por

Marcos Santos

Licenciado en Filosofía y Doctor en Pedagogía. Profesor en la Universidad de Granada, bloguero y escritor de relatos en internet.

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