Al Peñón de Gibraltar


 

Un protohombre que pisaba el suelo

de una alfombra de lasca mojada,

acaso mudo su oración cansada

grabó en ti, con tembloroso celo.

 

Cuando la tempestad tiñe tu cielo

tu pétrea cavidad ensimismada

resguarda una verdad muy olvidada

que cubres con tu pedregoso velo.

 

La vanitas de griegos y romanos

es el necio tesón de protohumanos

que arrancaron sus uñas descarnadas

 

por rasgar a la agreste prehistoria.

Hoy ausentes de la roca y la memoria,

las uñas y las preces desahuciadas.

 

Marcos Santos Gómez

Publicado por

Marcos Santos

Licenciado en Filosofía y Doctor en Pedagogía. Profesor en la Universidad de Granada, bloguero y escritor de relatos en internet.