Al océano primigenio


 

Yermo existías antes que los ojos

de extáticos poetas te escrutaran,

los que en falaces himnos inventaran

la penuria de tus ocasos rojos.

 

De las odas no quedarán rastrojos,

que los rapsodas ebrios recitaran;

nunca te vieron aunque te miraran

naufragándote fúnebres despojos.

 

Tu honda eternidad ignora al hombre,

no sabe de tritones y sirenas,

ni de ansias de ánima mudable.

 

No aguardas al aedo que se asombre,

ni que tiña tu cielo con sus venas.

Abismo solamente inescrutable.

 

Marcos Santos Gómez

Publicado por

Marcos Santos

Profesor en la Universidad de Granada, bloguero y escritor de poemas y algún que otro relato en internet.