El café

 

Pues abrirse en canal es bien sencillo

yo me tomo mi taza de café;

entonces lo que quiero no lo sé:

si pasar del dorado al amarillo.

 

En eclipse perpetuo sólo brillo

si mantengo mi macilenta fe

en que ostento impávido el caché

que de la madre obtiene su chiquillo.

 

Es tarea rutinaria y redundante

este rimar continuo tan profuso

montando mi querido Rocinante.

 

En este tiempo ávido y confuso

soy el nocturno lobo más aullante

que por perro se torna el más iluso.

 

Marcos Santos Gómez

Tragedia del cante flamenco

 

Que se ha sellado un numinoso sino

dice trágico el hondo cantaor,

en presencia de un súbito temor

a la par que camina su camino.

 

Inexorablemente el cante fino

de un occidente inmerso en su labor

añade a la amargura otro sabor

aciagamente arando su destino.

 

Copiosa lluvia cae por su frente,

como la pitia canta embriagado

portando los dolores de la gente;

 

cual salvador que salva muy osado

palpando el nervio horrible lo presiente

del hombre moribundo ensimismado.

 

Marcos Santos Gómez