Al Cojo Manteca, punky entrevistado por Jesús Quintero en 1987 y muerto antes de los 30 años.


 

Cojo y ciego en su efímero presente

ríe abierto en narcótico canal,

su noche cuenta como noche tal

que enturbia nuestro día inteligente.

 

Pregonando la angustia más urgente

de nuestro tiempo último y fatal,

su nada es la victoria más letal

que vence porque estalla la corriente.

 

El estupor de la chabola sucia,

su sacrificio réprobo y humano,

que invoca mudamente a la utopía,

 

lo salva, mas también lo desahucia;

es la promesa de un Edén cercano

de jaco, vomiteras y agonía.

 

Marcos Santos Gómez

 

Publicado por

Marcos Santos

Profesor en la Universidad de Granada, bloguero y escritor de poemas y algún que otro relato en internet.