Padrenuestro


 

 

 

Padre nuestro que reinas en el cielo,

vieja zarza que arde y torbellino,

sordo estruendo que calla y no adivino,

incógnita asombrosa y desconsuelo.

 

Ávidamente a tu silencio apelo

con hondo pasmo y con clamor cansino,

vencido, triste, pálido y cetrino;

busco tu voz que calla tras el velo.

 

Quiero anegarme en tu impresencia bruno,

torcida majestad, incierta gloria,

perdido en el océano del Uno.

 

¿Donará solitaria tu memoria

su vértebra al azar inoportuno

al final de la bruma y de la historia?

 

Marcos Santos Gómez

Publicado por

Marcos Santos

Profesor en la Universidad de Granada, bloguero y escritor de poemas y algún que otro relato en internet.