Noche ascética


 

Mudamente contempla el arrabal,
con estupor, cansado y soñoliento,
el bebedor que torna macilento
de la noche del éxtasis banal.

En la bruma noctámbula y fatal,
se le revela un mismo desaliento,
de noches, que son una pero ciento,
de noches, que a las noches son igual.

Peregrinando en la monotonía,
de la gula de muerte y del exceso,
ofreciendo su inerme nadería,

en abandono ascético y regreso
de la mañana que se eleva fría,
busca a Dios, delirantemente obseso.

Marcos Santos Gómez

Publicado por

Marcos Santos

Profesor en la Universidad de Granada, bloguero y escritor de poemas y algún que otro relato en internet.