Noche ascética

 

Mudamente contempla el arrabal,
con estupor, cansado y soñoliento,
el bebedor que torna macilento
de la noche del éxtasis banal.

En la bruma noctámbula y fatal,
se le revela un mismo desaliento,
de noches, que son una pero ciento,
de noches, que a las noches son igual.

Peregrinando en la monotonía,
de la gula de muerte y del exceso,
ofreciendo su inerme nadería,

en abandono ascético y regreso
de la mañana que se eleva fría,
busca a Dios, delirantemente obseso.

Marcos Santos Gómez

Alma de mi idioma

Alma de mi idioma

Me embarga dulcemente tu rumor,
feliz latín solemne y obstinato,
eres secreta cifra y correlato
que se remueve en inconsciente hervor.

Extraño tu telúrico clamor
que tosco evoco a ciegas insensato,
cantando lo que ignoro sin recato,
transido de tu nombre y tu esplendor.

Te intuyo y no te entiendo sin embargo,
palabra con tu cielo y con tu infierno,
estigma que ornamentas mi letargo.

Espíritu profundamente interno,
de tu remota voz yo me hago cargo.
¡Oculto bulles, arquetipo eterno!

Marcos Santos Gómez