Ráfagas de aliento náutico

Blog de relatos y poemas de Marcos Santos


Metafísica de Pickwick

La verdad es la madre más serena
de un tierno regocijo. Vive en templo
de musgo y trébol, en la terca lluvia
de Inglaterra, hecha de una miel antigua
que se liba en festín desmesurado.
Es camino, amistad y gran doctrina
de tahúres de ciencia y poesía.
Es cosa de compadres y de histriones,
nocturna fábrica de petulantes
y fiesta de amorosos frenesíes.
Todo lo humano, simple y bondadoso
se transubstancia ruïdosamente
en ginebra barata, mesa y lumbre.

La verdad se abotona la levita
y sirve los banquetes; es materia
que nutre y agasaja a la materia.
Su música deviene en carcajada
o en lástima o ceniza postergada.

La humedad que los cala los convoca,
oficiantes de la elevada gula,
junto al pícaro fuego que chispea.
En la fiesta se cuecen los humores,
reinan las grasas y los cuerpos cómplices.
Los acólitos de la peña brindan
por la razón, por ella cabecean
y consagran el pan y la ginebra
masticando vísceras de marrano.

La Ilustración produce comilones,
como la tierra hila amor y guerra,
como se ablanda el duro mineral
para sentir dolor, temor o pena.
La Ilustración es contumaz cocina.
Sus comensales son los peregrinos
que exhalan sus perfumes en la noche.
Son magos que subliman su osamenta,
en el milagro del instante, ahítos
de fragores, de cieno y de aforismos.

La verdad es su propia ceremonia
de máscaras confusas, se celebra,
es levadura que fermenta espléndida
la luz presente, es siempre su contrario,
es mundo que fabrica un mundo nuevo.

El ahora del hombre sudoroso
con vientre que vacila y ajetreo,
que canta y gesticula pronunciando
graciosas sandeces, el bufón
que somos cuando somos, varias veces,
invoca y anticipa la promesa
de los jazmines limpios a la luna.
Su instante con dulzura destilado,
su alegre siesta y sus nobles balbuceos,
satisfecho en su intensa exaltación
son oraciones que se elevan altas.

El hombre brinda porque espera al hombre,
cena la frágil euforia de los seres,
en la bendita noche del incienso
y de la carne sazonada y fértil.
Es, en el remolino y el exceso
de las caricaturas que florecen.

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